¿Energía nuclear contra el cambio climático? NO, GRACIAS
La amenaza del cambio climático está de moda. Es una amenaza real, no en vano la comunidad científica ha alcanzado un consenso sin precedentes sobre la responsabilidad del aumento de concentración de gases de ‘efecto invernadero’, generados por las actividades humanas, sobre todo de CO2. Ante este panorama hay quienes quieren combatir esta amenaza con otra, concretamente con la masiva utilización de la energía nuclear como alternativa a los combustibles fósiles.
El llamado “dilema nuclear” ha existido desde hace tiempo, pero es ahora cuando regresa a nuestras conversaciones cotidianas, gracias en parte al cambio climático y a polémicas como las de la instalación de un cementerio nuclear en España. Parece que esta vez este debate llega para quedarse.
Considerar la generalización en nuestro planeta de la energía nuclear de fisión como alternativa a otro modelo energético me parece una temeridad, crueldad e irresponsabilidad. Es evidente que el modelo actual tampoco es sostenible, un modelo basado en la quema de combustibles fósiles que provocan la emisión de GEI, y que son una de las causas del calentamiento global, pero la proliferación de centrales nucleares no es la solución, ya que entraríamos en un mundo mucho más inseguro, bajo la amenaza constante de tragedia ambiental y social. Por mucho que se alardee de la seguridad nuclear, nadie puede asegurar que no se cometa fallo técnico o humano, fortuito o provocado, cuyas consecuencias podrían ser terribles, y además perdurar en el tiempo a través de varias generaciones, como ya ocurriera en la ciudad de Chernóbil, abandonada desde 1986 tras un accidente nuclear que alcanzó el nivel 7 en la escala INES . Más probable hoy en día es un sabotaje o atentado terrorista, bien sea desde dentro, un trabajador, o externamente, con misil o estrellando un avión contra una central, no en vano lo primero que protegieron las fuerzas de seguridad de EEUU el día de los atentados del 11-s fueron los recintos nucleares.
Además también se cataloga la energía nuclear como “barata”. Esto es categóricamente falso. Existen informes como el del MIT que aseguran la rentabilidad económica de una instalación de este tipo si el coste es inferior a 1500 $/KW. Pues bien, en las centrales nucleares que se están construyendo en China, Japón o Finlandia, los costes previstos oscilan entre los 1800-2800 €/KW. Además la construcción de centrales nucleares siempre se demora en el tiempo y en los costes previstos, como afirma el informe The economics of nuclear power , que calcula un promedio de 4 años de demora y un aumento de costes que puede llegar hasta al triple de lo presupuestado inicialmente. Si a todo esto le sumamos los costes de sistemas de seguridad, cada vez más necesarios por lo atractivo que resulta como objetivo terrorista, y costes de desmantelamiento y gestión de residuos, que resulta carísimo y muy duradero en el tiempo, no cabe duda que resulta una energía muy cara en comparación con otras alternativas. O bien disminuyen espectacularmente los costes gracias a la tecnología, o se subvenciona la energía nuclear como en Francia para que sea rentable. ¿Estaríamos dispuestos a esto?
Es evidente que esta energía además está basada en un material (el uranio 235) no renovable, y por lo tanto agotable. Además no existe solución actualmente para desprenderse de los residuos altamente radioactivos que genera una instalación nuclear, por lo que parece incoherente construirlas. Soy de la opinión de que el que genera un residuo, debe poner los medios para su eliminación, sobre todo si resulta perjudicial para el medio ambiente.
No he querido entrar en temas bélicos o de orden mundial, pero todo lo nuclear es un riesgo para guerras o ataques entre países. El que algunos estados que utilizan tecnología nuclear impidan que otros más pobres también la utilicen es otra de las incoherencias, y supone que las diferencias entre países sigan aumentando.
Ojala que no pase, pero quizás un accidente nuclear de grandes dimensiones acabe de un plumazo con el dilema nuclear, y se apueste definitivamente por el modelo energético más sostenible, esto es, un modelo basado en la eficiencia energética y las energías renovables.
Hasta entonces, NUCLEARES NO, GRACIAS.
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