¿Arte o muerte?
Célebre frase referida a la tauromaquia, que además se ha puesto de moda por la polémica suscitada a raíz del debate que se está dando estos días en el parlament0 catalán, donde decidirán si se prohíben las corridas de toros, iniciativa impulsada por la Plataforma Antitaurina y apoyada por la nada desdeñable cifra de 180.169 firmas.
No me gusta la palabra prohibir, porque denota falta de libertad, pero parafraseando al poeta español de la época del Realismo Ramón de Campoamor, el cual afirmaba que la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe, soy partidario de la abolición de la mal llamada “fiesta nacional”, y no sólo en Catalunya. Lo que se debe es respetar los derechos de los animales, en este caso los toros, que en estos actos son gravemente maltratados. Desde que salen al ruedo el único espectáculo que veo es el continuo chorreo de sangre, sufrimiento de animales y una batalla desigual.
Los extremismos no son buenos, y tal vez muchos de los argumentos que esgrimen los antitaurinos sean algo parciales y exagerados. Aún así algunos de ellos son irrefutables. El toro no combate en igualdad con el torero, a pesar de que lo venden como la lucha del hombre frente al toro. Sale del corral aturdido, quizás drogado y/o con los ojos untados en vaselina como afirman estos colectivos, y también probablemente debilitado en los días anteriores con laxantes u otros productos. Diversos medios de comunicación se han hecho eco de algunas de estas barbaridades. Como yo no tengo pruebas de estas acusaciones me limitaré a lo que se ve en una corrida de toros.
El toro no juega en casa, el escenario es desconocido, no así para el “valiente” torero. Durante varios minutos van debilitando al astado, con estocadas y banderillas, que como ha explicado el científico Jorge Wagensberg en su comparecencia en el parlamento de Catalunya, hacen que el animal sufra continuamente y vaya perdiendo sangre. Por si esto fuera poco el animal es clavado con una lanza por los picadores a la altura del cuello, para desgarrar sus músculos y conseguir así que el toro no pueda alzar la cabeza. Finalmente, el torero clava su espada destrozando todos los órganos que atraviesa ésta, hasta que el toro cae a la arena ante el clamor de la plaza.
Por supuesto este no es el único animal que sufre durante una faena. El caballo que lleva al picador es envestido continuamente por el toro, protegido solamente por una capa que, según los detractores de la tauromaquia, impiden ver las vísceras que le salen del cuerpo al ser atravesados por los cuernos del bravo animal. También se dice que suelen cortarles las cuerdas vocales para que la plaza no oiga los gritos de dolor.
La verdad es que estos argumentos estremecen a cualquiera, y solamente con que una parte de ellos sean veraces debiera ser suficiente para condenar y abolir esta práctica atroz.
Mucha gente vive de este negocio, no sólo los millonarios toreros, también ganaderos (en ocasiones también millonarios)y la gente que trabaja para estos. La prohibición de estos festejos no tendría que significar la desaparición de este animal, como argumentan los taurinos. El toro es todo un símbolo de tradición hispánica, pero jamás debió serlo de cultura y arte, y mucho menos de orgullo, si éste va ligado al asesinato y el sufrimiento de los animales. La presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ya se ha apresurado a iniciar los trámites para declarar “la fiesta” de los toros como Bien de Interés Cultural, para contrarrestar lo que en Catalunya puede acabar en prohibición. No sorprende viniendo de quien viene.
El debate está ya en Catalunya, y ojalá se extienda, y entre todos se pueda encontrar una solución que respete las tradiciones sin vulnerar los derechos de los animales. El hecho de ser tradición no significa que no se pueda cambiar, no en vano ha habido a lo largo de la historia sádicas tradiciones que se han abolido. Se me ocurren la guillotina en Francia, la muerte de un esclavo al final de una obra de teatro en Grecia o la solución que se tomó recientemente en la fiesta de los gansos en Lekeitio, donde arrancaban el cuello a los gansos vivos, sustituídos hoy en día por gansos muertos e incluso por robots.
Ya veremos cual es la solución que adopta el parlamento catalán. De lo que estoy seguro es que más pronto que tarde veremos la abolición de las corridas de toros, por lo menos de la manera que se celebran ahora, porque al final el ser humano es racional, aunque a veces no lo parezca.
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Que gran entrada Mikel. Se nota que tienes un nivel cultural alto, por tu forma de redactar.
Nunca entenderé a la gente que maltratan a los animales y les gusta verles sufrir. Son gentuza por supuesto. Sin más lejos ahí tenemos a la “Espe”, que se puede esperar de ella, nada bueno.
Ojala se pueda hacer algo para proteger a los animales de una vez.
Los seres humanos tenemos mucho que aprender de ellos.
Soy una apasionada de los animales.
Mikel, no se si sabes que a mi se me murió mi perro el 26-9-09. Lo pase fatal, llore más que en toda mi vida. Estuvo con nosotros 14 años y era uno más de la familia. Solo al mencionarlo me acongojo. Nunca lo olvidare.
Gracias Carlos y Susana por vuestros comentarios.
Si, ya me acuerdo de lo del perro. Cuando coges cariño a un ser vivo, ya sea humano o animal, sufres por su pérdida. Los animales también tienen sentimientos, no hay más que ver como defienden las hembras de perro o las de lobo a sus crías, y como sufren por su pérdida. Esto demuestra que los toros también sufren, y su sufrimiento es tan considerable como el nuestro, y además es provocado por el ser humano, que se ensaña con él sin ningun tipo de clemencia. No sólo eso, si no que además lo hacen como celebración. !Es indignante!
Todos esos que se llenan la boca diciendo que es la fiesta nacional y no quieren perder el patrimonio cultural¿? de españa, q se dejen de mandangas y digan la verdad: lo que no quieren perder es toda esa grandisima cantidad de dinero que se mueve sobre una base de tortura, sufrimiento y dolor; si las corridas de toros u otros lamentables espectaculos de pueblo parecidos o peores no dieran dinero se habrían acabado hace muchiiiiiiisimo tiempo!!!. Simplemente y de forma independiente a que te gusten más o menos los animales, resumiria todo en una sola frase: DE LA VIOLENCIA NO SE PUEDE HACER UN ESPECTACULO,de qué modo la gente se puede ir pudriendo internamente al ver y lo que es peor, disfrutar!! de ese tipo de lamentables eventos,¿qué tipo de calidad humana les puede quedar apoyando semejante monstruosidad? Sinceramente es gente a la que incluso temer, porque han demostrado no tener ni la más minima sensibilidad hacia algo que por naturaleza sólo deberia provocar repulsion!
y siento mucho el añadir que yo no creo que el ser humano sea racional ni por asomo!!! Lo llevamos demostrando mucho tiempo: con los toros y el resto de animales, con los niños y las mujeres…. el ser humano no es racional, es un ser sediento de sangre y violento por naturaleza
Gracias Nuria por tu comentario.
La verdad es que cuando puse que el ser humano es racional, quizás lo debería haber puesto con letra pequeña y con todas las comillas del mundo, porque cada día se demuestra que hay personas capaces de todo, como de maltratar animales, pegar a mujeres o niños, asesinar o dañar la naturaleza. Lo que quería decir es que debiera serlo, aunque por lo que vemos cada día hay gente que nunca lo será.
Esperemos que cada vez haya más gente cercana a la racionalidad.
Un saludo