Es tiempo de madera
La Unión Europea pondrá freno a la importación de madera ilegal
Esta es la noticia que llamó mi atención mientras veía la televisión un poco despistado, como casi siempre que me pongo delante de la que algunos llaman la “caja tonta”. Acostumbrado a ver malas noticias, esta vez el minireportaje que ilustraba la noticia inspiró en mi cierto aire de positivismo.
También es verdad que el reglamento que previsiblemente impondrá esta prohibición está falto aún del último trámite: la aprobación por parte del consejo de ministros de la Unión Europea. Si todo va como debiera de ir, a partir de Octubre la madera y otros productos forestales obtenidos de forma ilegítima no entrarán más a Europa – de forma legal quiero decir-.
En el mundo se cometen verdaderas atrocidades para conseguir un beneficio económico de las explotaciones forestales. Desde la salvaje deforestación de algunas partes de la selva de Amazonas hasta el arrasamiento de algunas poblaciones que habitan cerca de estas masas forestales, debido a la pérdida de los recursos naturales que se dan en ellas, con el único objetivo de que algunos se llenen los bolsillos. Desgraciadamente hay muchos gobiernos y grandes empresas cómplices de la obtención ilegal de madera, y las presiones, el chantaje y los sobornos están a la orden del día.
En todo el mundo existen cerca de 200 millones de hectáreas plantadas (según la FAO) con fines productivos, bien sea para la obtención de madera, resinas, fibras o biocombustibles. Esto supone que solamente el 25% de las plantaciones forestales mundiales tienen otro fin que no sea el productivo. En un post anterior ya hice mi “apología” del bosque frente a las plantaciones forestales, pero no es ese el asunto que me ocupa ahora.
Vivimos en una época en el que el sector forestal europeo ha atravesado (y atraviesa) una profunda crisis, por la escasa utilización de la madera en la construcción y por la competencia desleal de la madera ilegal importada. Lo segundo parece que puede solucionarse con el nuevo reglamento europeo, pero lo primero parece mucho más complicado.
Se necesita un cambio cultural. Con la aparición de nuevos materiales para la construcción como el acero o el hormigón, la madera pasó hace ya un tiempo a un segundo plano, a pesar de sus indudables ventajas desde el punto de vista técnico: calidad, ligereza, flexibilidad, resistencia (tiene la mejor relación peso/resistencia). Pero sobre todo quisiera destacar sus beneficios para el Medio Ambiente, ya que es un producto natural, renovable, reutilizable y de bajo consumo energético en su proceso de extracción y transformación. Si además se obtiene de masas forestales gestionadas de una forma sostenible, el impacto medioambiental respecto a otros materiales como metales, plásticos u hormigón, no tiene comparación posible. Todo esto sin hablar de que la madera fija CO2 en su crecimiento, y ese carbono queda fijado en el producto hasta el fin de su vida útil, por lo que también contribuye a mitigar el Cambio Climático.
En este enlace de la página de Greenpeace se puede obtener bastante información sobre los bosques gestionados de forma sostenible. Sobre todo de la certificación FSC, que tiene el apoyo y reconocimiento de la mayoría de las ONG-s internacionales.
El uso de la madera como material de construcción está muy normalizado en Norteamérica y en algunos paises de la Unión Europea. Si tiene tantos beneficios, ¿por qué casi no se utiliza aquí?
Seguro que la “mala fama” que durante años ha perseguido al sector forestal mundial respecto a las cortas ilegales ha tenido mucho que ver. Es tiempo de cambio, de sostenibilidad…¿de madera ?
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Buen post.